A Donald Trump le importa muy poco que tengas que pagar más por tu coche por culpa de sus aranceles
El regreso del candidato republicano a la Casa Blanca está provocando dramáticos movimientos económicos por todo el mundo. Las empresas temen los nuevos aranceles que acabarán pagando los clientes. A Donald Trump le da igual.

Ya desde la campaña presidencial Donald Trump dejó muy claro que su única intención era recuperar la hegemonía mundial de la economía americana. Bajo el lema 'Make America Great Again', el candidato republicano anunció fuertes medidas económicas que tenían como único propósito fomentar la industria americana. Su llegada a la Casa Blanca ha sacudido los cimientos del mundo. La industria del automóvil sufre ante los nuevos aranceles fijados por el cuadragésimo séptimo presidente de los Estados Unidos.
No hace ni una semana que Trump ejecutó su mayor amenaza a la industria del automóvil. Tras anunciarlo varias veces, finalmente, el pasado 27 de marzo firmó una orden ejecutiva por la cual todos los coches fabricados en el extranjero tendrán que pagar un 25% de aranceles al cruzar la frontera de Estados Unidos. Una cifra 10 veces superior al impuesto que hasta ahora estaba fijado. Irremediablemente, los clientes tendrán que pagar más por sus coches, algo que a Donald Trump no le preocupa nada.

Europa critica una medida que ha tomado para frenar a China
Las marcas se enfrentan a muchos más impuestos que reducirán sus márgenes de beneficios. Impuesto que quedarán repercutidos en los precios de los vehículos. Si bien ninguna empresa ha anunciado aumentos en las tarifas, se espera que los nuevos aranceles acaben repercutiendo en los precios de venta. Muchas marcas estiman una reducción considerable en el volumen de ventas. Empresas que ya están apuradas por un mercado internacional completamente loco y descontrolado. Un clavo más en el ataúd de la industria del automóvil.
Estados Unidos castigará a todo aquél fabricante que opere fuera de los límites del país. Da igual la marca. Trump incluye a socios comerciales preferentes, como Canadá o México. A pesar de ser vecinos, ambos países tendrán que pagar más aranceles a partir del próximo día 3 de abril. Fecha en la que entra en vigor la nueva normativa. Incluso Ford tendrá que modificar su cadena de proveedores para poder cumplir con las exigencias del presidente. Hasta que eso ocurra los precios de los coches irán en aumento paulatino. Europa se queja de que sus marcas serán las principales afectadas por la medida.
Sin embargo, Europa no reconoce que han sido los primeros en dar el paso en esta guerra arancelaria que ahora viven los mercados. Bruselas activó los aranceles contra el coche eléctrico chino en octubre pasado, con la diferencia de que las marcas chinas no han cambiado su política de precios. Un privilegio comercial que los fabricantes europeos, mucho más asfixiados económicamente, no podrán tener. Trump ha dejado abierta la posibilidad a una negociación, siempre y cuando el resto del mundo le dé a cambio algo de gran valor. Trump quiere revitalizar la economía americana a costa de destruir la de potencias extranjeras.
