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El presostato es una pieza poco conocida para la mayoría de los conductores, pero puede estar presente en varios elementos importantes del vehículo. Te contamos qué es exactamente y cuál es su función en dichos sistemas.
El presostato es un componente bastante común en muchos sistemas del coche. No es especialmente glamuroso, no tiene cromados ni luce como un V8 rugiendo... pero sin él, algunas funciones clave simplemente no funcionarían.
Veamos qué es exactamente, cómo funciona y por qué es tan importante.
El presostato es un interruptor sensible a la presión. Su trabajo consiste en abrir o cerrar un circuito eléctrico en función de la presión de un fluido, ya sea aire, aceite o refrigerante.
Cuando la presión alcanza un valor determinado (ya sea alto o bajo), el presostato reacciona y manda una señal. Piensa en él como un guardia de seguridad que sólo deja pasar la electricidad cuando detecta cierta presión en su entorno.
El presostato se usa en distintos sistemas del vehículo, y en cada uno cumple una función esencial para el buen funcionamiento y la seguridad. Los más comunes son:
Uno de los lugares donde más aparece el presostato es en el aire acondicionado. En este sistema controla la presión del gas refrigerante, y tiene dos objetivos principales:
En algunos coches, especialmente modelos más antiguos, el presostato está presente en el sistema hidráulico de frenos para activar las luces de freno cuando detecta presión al pisar el pedal.
Hoy en día, esta función suele gestionarse con sensores más modernos, pero el principio es el mismo.
Aunque es menos habitual, en ciertos motores existe un presostato que vigila la presión del aceite. Si esta cae por debajo del mínimo necesario, el presostato envía una señal para encender un testigo de alerta en el cuadro de instrumentos. Porque sí, sin aceite, tu motor se convierte en un pisapapeles de lujo.
En vehículos con dirección asistida hidráulica, el presostato puede intervenir para mantener el ralentí estable cuando el sistema necesita más esfuerzo, mandando una señal a la unidad de control para compensar la carga.
Un presostato defectuoso puede causar desde problemas en el aire acondicionado, hasta testigos de advertencia que se encienden sin motivo aparente. Afortunadamente, es una pieza relativamente sencilla y, en la mayoría de los casos, barata de sustituir.
Por todas estas razones, el presostato es uno de esos héroes discretos del coche. No llama la atención, no hace ruido y probablemente ni sabías que existía… pero su papel es fundamental para mantener a raya la presión en varios sistemas clave.
Y como ocurre con muchas piezas del automóvil, su importancia sólo se nota cuando falla.
Así que, la próxima vez que enciendas el aire acondicionado o pises el freno, recuerda que probablemente hay un pequeño presostato trabajando en silencio para que todo funcione como debe.
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